martes, 21 de diciembre de 2010

Veneno para ratas

Cuando tendías los muros no te veíamos vivir
                      oíamos respirar tendida en los
muros, eras demasiado tuya, tan nuestra,
suficientemente mutua pero de siempre los muros,
muros duros, piedras duras tu coraza.
La humildad y la ignorancia de la historia salvadas
en la voz pasiva paciente que te habita cada vez
más silencio de redonda
Un flagelo auténtico o variante del fruto de tu
aliento, la dura piedra contra la dura piedra,
   el aire más extranjero y volátil por la arena
de reloj que absorbe el tiempo como agua destilada,
el alejamiento, la oxidación, un desinterés hijo del
terror, un arrepentimiento que arriba demasiado no hoy
a destiempo          o menos acá.
Un frasco de veneno para ratas en la garganta
                  no corta, no duele, no suena
pero de sangre también tendidos los muros

1 comentario:

  1. Muy... Interesante/importante queda la tercera persona femenina en este scriptum. I like it, aunque cada vez me costás mas.

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